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EL mundo de ibli no es nada, no tiene política, no hay que ser educado. Adelante, la puerta está abierta.

Monday, May 08, 2006


GESTIÓN DEL PAISAJE VII. Los paisajes invisibles:

Invisible es algo que no podemos ver. Que rehuye de ser visto por nosotros, o simplemente, que no estamos capacitados para percibir.

Esta semana me he empezado a leer "ensayo sobre la ceguera" de Saramago, la historia comienza tristemente con un hombre al que le asalta una repentina ceguera en un semaforo. Según avanza un poco el libro esta repentina ceguera se va extendiendo con bastante gracia como un virus contagioso a la gente que ha tenido contacto con él. Un blanco lechoso que inunda los ojos de los contajiados. De repente su conexión con la realidad deja de ser a través del medio por el que había sido hasta ahora, y empiezan a percibir el mundo de una forma distinta.

A raíz de esto me planteo por un segundo de nuevo la vida, y descubro que existen los paisajes invisibles, hasta entonces no pensé en ellos, hablaba de códigos, de puntos de control, pero desde un punto más formal y menos sensorial, que el que descubro ahora. Me planteo la vida y descubro que para los ciegos también hay paisajes, porque si cerramos los ojos existen paisajes, que no imagenes, paisajes. Que contradicción! Pues pienso entonces porqué existen estos paisajes también si no los pueden ver, no quiero entrar (ya he dicho antes que no soy un místico) en porqué hay cosas capaces de excitarnos y otras que no en cuanto a su belleza, pero sí quiero profundizar cómo las cosas son capaces de excitarnos o no según un acto de decodificación, y cómo a raíz de esta decodificación podemos llegar a formar parte de ellos.

La belleza sí que es un tema extenso, así como la no belleza. La belleza es aquello que nos estremece, que nos hace enamorarnos por unos segundos de algo, de una palabra, de una persona, de una ciudad. La belleza se encuentra en las perfecciones, en las imprefecciones, en aquello que nos dice algo y no nos dice nada; en los lugares que nos han mostrado verdades, y en los que nos han ocultado mentiras, en todo aquello que conocemos, y en todo aquello que no comprendemos. Es belleza cuando miramos algo infinitas veces, y sin encontrar explicación nos perdemos, es belleza cuando miramos algo infinitas veces y no lo dejamos de descubrir, es belleza cuando miramos algo infinitas veces y pensamos en cuándo podremos volver a mirarlo. Es belleza recordar un paisaje, es belleza encontrarselo de nuevo, es belleza descubrirlo, es belleza entenderlo, es belleza mirarlo, y es belleza obviarlo.

Cuando nos enfrentamos a un paisaje, es cierto que existen una serie de códigos que debemos descifrar para entenderlo, varios autores piensan que los paisajes están formados simplemente por materialidad y energías. Creo que hay que ampliar los horizontes en este sentido, ya que no son solo cúmulos de energías los que nos permiten obtener información, si bien son importantes, hay que añadirles un nuevo componente, que es la codificación de estos paisajes. Un paisaje no se muestra tal y como es, hay que descubrirlo, la forma de descubrir un paisaje es el punto de control, esa IP dinámica, concepto inexsistente de un acto perceptivo de los agentes activos estimulados por una secuencia de excitaciones provocadas de manera aleatoria hacía un agente de consumo.

Cuando hablamos por tanto de códigos del paisaje nos referimos a cómo interpretar secuencias de excitaciones que nos está ofreciendo un paisaje; dijimos que un paisaje estaba formado por una serie de elementos que nos atrevimos a clasificar entre agentes activos, sustratos de base, puntos de control, etc. La existencia de estos elementos no es percibida sino desde un punto de control que será aleatorio.

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